Descripción

Un girasol no necesita esconderse dentro de un ramo. Tiene tamaño, forma y color suficientes para ocupar el sitio que le corresponde. Por eso en este producto los girasoles son los protagonistas de verdad: el resto de la composición está para acompañarlos, darles aire y hacer que el ramo tenga equilibrio, no para competir con ellos.

Es un ramo alegre, directo y muy reconocible. Funciona cuando quieres regalar algo con mucha presencia, pero también cuando simplemente quieres llenar una mesa o un rincón de casa de amarillo. Tiene ese punto de flor de verano y de campo que se entiende en cuanto lo ves.

Cómo lo prepara La Señora

Los girasoles llegan a nuestra casa junto al resto de la flor fresca que recibimos desde Holanda. Trabajamos con las partidas que estén en mejor momento, buscando cabezas firmes, tallos fuertes y un grado de apertura adecuado para que el ramo llegue bonito y pueda seguir evolucionando en casa.

La composición se construye alrededor del girasol. Podemos acompañarlo con verdes y flor secundaria de temporada si la pieza lo necesita, pero siempre manteniendo una lectura muy clara: compras un Ramo de Girasoles y los girasoles tienen que mandar.

La flor que da nombre al ramo es intocable

En este producto el girasol no se sustituye por otra flor. Puede variar el verde o alguna flor de acompañamiento según disponibilidad, pero nunca cambiaremos el protagonista del ramo.

Tampoco buscamos que todos los girasoles sean idénticos entre sí. Al ser flor fresca pueden existir pequeñas diferencias de diámetro, altura, inclinación o apertura. Esa irregularidad es normal y ayuda a que el ramo se vea natural, no fabricado en serie.

Preparado para cada pedido

El ramo se monta cuando entra el pedido, eligiendo los girasoles y acompañamientos que mejor estén ese día. Ajustamos alturas y orientación para que las cabezas tengan espacio y el conjunto conserve volumen sin aplastarlas entre sí.

La Señora no trabaja buscando rellenar huecos. Si añadimos un verde o una flor secundaria es porque ayuda a construir el ramo y a darle movimiento. Si el girasol pide una composición más limpia, se la damos.

Sobre la fotografía

La fotografía muestra la intención del producto: un ramo claramente protagonizado por girasoles, con una composición natural y luminosa. El tamaño de las flores, su grado de apertura y los acompañamientos pueden variar según la partida disponible.

Un girasol puede llegar algo más cerrado y abrirse después en casa, o presentar una cabeza más grande o más pequeña que la de la fotografía. No consideramos esas diferencias un defecto: son parte de trabajar con una flor viva y cambiante.

Cuando tu ramo llegue a casa

Los girasoles beben bastante. Corta ligeramente los tallos antes de ponerlos en un jarrón limpio y utiliza una cantidad generosa de agua fresca.

Revisa el agua cada día y cámbiala con frecuencia. Sus tallos son gruesos y el agua puede ensuciarse rápido, así que mantener el jarrón limpio es una de las cosas que más ayuda a alargar la vida del ramo.

Déjalos en un lugar fresco y luminoso, pero sin sol directo ni fuentes de calor. Si alguna cabeza empieza a inclinarse, revisa primero el agua y vuelve a cortar un poco el tallo antes de darla por terminada.

A medida que el ramo evoluciona, puedes retirar las flores o verdes que terminen antes. Los girasoles que sigan bien pueden continuar solos en el jarrón durante varios días más.